El barro y la cometa

Sobre mí

Crecí rodeada de cerámica en la tienda de mis padres, un lugar donde se respiraba arte y tradición. Allí podías encontrar artesanía típica de todos los rincones de nuestra península, y ese ambiente marcó profundamente mi sensibilidad creativa.

A lo largo de mi vida he buscado actividades que pudiera compaginar con el trabajo y la familia, y que al mismo tiempo me permitieran dar rienda suelta a mi creatividad: costura, renovación de muebles, tapicería, acuarela, bordado, arreglos florales, ganchillo… y un largo etcétera.

Sin embargo, mi encuentro definitivo con el barro se produjo hace unos años… asistí a un curso y fue un auténtico  flechazo. Desde el primer momento me cautivaron las infinitas posibilidades que la cerámica me ofrecía para expresarme. Las horas que pasaba en clase pronto no fueron suficientes y el barro y las herramientas empezaron  a apoderarse de nuestra casa. Ya no había vuelta atrás.

Construimos  una pequeña cabaña de madera en el jardín para instalar mi propio espacio de trabajo y desde entonces no he dejado de formarme, experimentar y explorar nuevas técnicas para seguir creando con arcilla.

Con la creación de joyas en porcelana surgió también la necesidad de formarme en joyería (¡otro de mis sueños guardado en un cajón!) y así  poder fusionar  la porcelana  con otros materiales como el cobre, el latón, la plata o el oro.  Me matriculé en una maravillosa escuela de joyería que por suerte tengo muy cerca de casa. Y con ella, se abrió otro universo fascinante.

Si ya sentía que  los días no tenían suficientes horas para mi… ahora mi mayor esfuerzo se centra en hacer un trabajo de selección ,ya que las  ideas de nuevos proyectos, nuevas creaciones, se agolpan en mi mente como burbujas en una botella de cava, listas para salir.

Ahora con el tiempo, mi pequeño taller ha crecido y hoy también se ha convertido en un espacio para compartir. Me llena de alegría poder recibir a otras almas inquietas que desean iniciarse en este mundo tan especial, y transmitirles todo lo que he aprendido en este camino lleno de barro, colores, fuego y corazón.

Taller de cerámica

Un día, ordenando viejas fotos, encontré una en la que aparezco de niña haciendo volar una cometa. Al verla, me invadieron los recuerdos de aquel momento: la habíamos construido mi hermano y yo con unos pedacitos de caña y una bolsa del supermercado.

Lo mejor de todo fue la maravillosa sensación de alegría al ver que lo habíamos logrado: la habíamos hecho con nuestras propias manos y ¡estaba volando! Se mantenía en el cielo, movida solo por el viento y nuestra ilusión.

Desde entonces, esa imagen se ha convertido en una metáfora de cada uno de mis logros. Así me siento cada vez que de mis manos nace una pieza bonita, o cuando acompaño a alguien en su proceso creativo en el taller. Esa cometa representa la emoción de crear, el impulso de soñar… y la magia de ver cómo todo cobra vida.

Origen de El Barro y la Cometa
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